lunes, 16 de septiembre de 2013

Lemons

¡Hola de nuevo!, aquí les vengo con otra locura. Los lemons de mi época de badficker, ¿me dan su opinión? 

Sango y Kikyou, ustedes son hermanas ¡no enemigas!



"–Ya lo sé. –Me dijo orgulloso, sabía que significaba eso así que lo besé y a él se le ocurrió la magnífica idea de intensificar apasionadamente el beso hasta tirarme en el sofá y quedar al costado mío, di un gritillo que él ahogo con otro de sus fogosos y apasionados besos, así que enredé mi pierna en su cadera, y empecé a sentir su miembro endurecerse mientras lo sobaba contra mi intimidad, obviamente gemí y suspiré extasiada.

–No…Inuyasha…aquí…n…no. –Le dije entre besos y caricias–. M…mis hermanas…podrían…ahh…bajar.

–Ay eres mi prometida después de todo cariño, y obviamente serás mi esposa, ¿qué tiene de malo? –Me dijo con la voz totalmente ronca, al parecer tenía más cordura para hablar que yo–. No importa quién demonios nos vea, eres mi futura esposa todo el mundo sabe eso cariño. –Terminó mientras besaba excitantemente mi cuello y yo gemía instantáneamente.

Accedí a sus caricias y pedidos así que maniobramos para unir los muebles y hacerlo una especie de cama mientras risitas y gemidos ahogados con besos se escucharon por unos pocos minutos. Solo nos limitamos a hacer nuestro primer fogoso y candente exprés, ya que él solo abrió un poco su pantalón revelando su gran masculinidad y aprovechando que yo cargaba una falda bastante cómoda solo me la alzó un poco y empezamos nuestro flash ritual.

–Inuyasha. –Fue lo único que pude decir tratando de no gritar cuándo llegamos al clímax, dándome el mejor orgasmo y sintiendo como él dejaba su semilla dentro de mí.

–Kagome. –Dijo él, en susurro con los ojos cerrados mientras lamía mi cuello, y me daba un par de embestidas más haciéndome gemir, sabía que lo hacía solo para besarme y callar mis gemidos que pronunciaban locamente su dulce nombre.

Al terminar nos miramos fijamente, mientras mi mirada chocolate se perdía en su ambarina.

–Inuyasha. –Le dije en un seductor gemido de agradecimiento.

– ¡Por Dios Kagome no menciones mi nombre de esa manera que me vuelves loco! –Me dijo mientras enterraba su cara en mi pecho, mientras salía suavemente, porque si no lo hacía, juro que terminaríamos haciendo el amor otra vez, y esta vez sí como Dios manda, yo empezaba a sentir su erección, fue por eso que tuvo que salir, reí un poco ante su comentario y su acción.

–Valla Inuyasha, no sabía que en tan poco tiempo se podía sentir tanto placer. –Le dije mientras acomodábamos todo nuestro pequeño desastre.

–Ves te lo dije. –Me susurró al momento que me atraía a su cuerpo por mi cintura y me daba un apasionado beso–. ¿Deberíamos hacerlo más seguido no crees? –Preguntó seductor.

–Me parece una excelente idea. –Le respondí seductora mientras acariciaba su pecho, estábamos a punto de besarnos pero los gritos de la planta alta nos interrumpieron así que subimos corriendo."



Tocando fondo.



"—Te perdono Sango no te preocupes más por eso. —Sonreí lujurioso secando sus lágrimas—, ahora que ya no hay nada más que nos perturbe tu yo….

Ella sonrió lujuriosa también mientras me besaba. Bajé hasta su cuello haciéndola suspirar mientras le quitaba lenta y amorosamente la blusa estilo vaquero color beige, mientras besaba el nacimiento de sus senos fui sacando lentamente su brasier haciéndola gemir excitante mente mi nombre, eso me nublaba los sentidos haciéndome perder el control, traté de controlarme y bajé hasta su vientre dejando un camino de besos y sacar su pequeña falda, la saqué de un jalón que la hizo llegar salvajemente al piso, miré atentamente su fino y hermoso cuerpo, era realmente hermosa, realmente perfecta, agradecía a Dios por haberme dado uno de sus ángeles más hermosos, sus bragas de encaje blanco inmaculado hacía juego con su brasier del mismo color, el cual ya estaba en el suelo, calmé sus gemidos con un apasionado beso mi excitación empezaba a hacerse presente, inconscientemente frotamos nuestras intimidades los que nos llevó a un placer extremos, rayos era el mejor sexo que jamás había tenido el más placentero, corrección eso era "hacer el amor", Sango sacó mis pantalones hasta dejarme en bóxer instintivamente baje su bragas y ella mi bóxer, empecé a penetrarla suavemente como la primera vez, ella en gemidos que casi eran gritos me decía; "Miroku por Dios, ya no aguanto", la penetré está vez volviéndome un salvaje compulsivo, mientras entraba y salía haciéndola gritar cada vez más fuerte con cada envestida que le daba, eso realmente me gustaba mucho oírla decir mi nombre así era simplemente perfecto;

— ¡Oh Miroku! —Gritaba—, por favor no te detengas. —Suplico con un beso.

—Como si pudiera. —Le dije en respuesta.

Agudicé la rapidez de mis embestidas, realmente estaba a punto de llegar al clímax.

—Te amo Sango. —Le dije al momento que dejaba mi semilla en ella.

— ¡Oh por Dios Miroku te amo! —Gritó al llegar al orgasmo.

Nos besamos y dejé caer mi peso en ella por unos segundos, luego salí y me puse a su lado en la cama, mientras unas sábanas nos cubrían levemente, ella se acurrucó a mi pecho cual niño con frío y yo la abrigué."


Un divorcio, un niño, una psicóloga y un amor.



"No le dije nada solo la tomé por la cintura, la atraje a mi cuerpo y la besé apasionadamente cerrando la puerta detrás de mí. Inmediatamente los suspiros y la excitación se hicieron presentes.

—Te necesito Kagome. —Le dije con la voz ronca besándole el cuello—, por favor no me dejes por tu ex, yo te amo ¿no lo entiendes?

—Si me amas, ¿por qué me engañaste?

Detuve mis caricias para mirarla fijamente y secar sus lágrimas.

—Kagome yo no te engañé te lo juro, esa mujer me quiso seducir y me besó. Realmente yo estaba muy mareado y su parecido contigo me engañó dejándola que me besara, pero te juro —cogí sus manos y las apreté— apenas probé sus labios me di cuenta de que no eran tan dulces y apetecibles como los tuyos, los tuyos son mi adicción, los de ella me dieron asco, yo te amo Kagome, he abierto mi corazón para ti. Yo jamás le he dicho te amo a una mujer, tu sanas mi corazón poco a poco, te amo ¿me perdonas?

Asintió llorando rápidamente.

—Te perdono Inuyasha, te perdono.

Sentí como mi alma volvía a mi cuerpo y mi corazón latía normal nuevamente.

Kagome me besó apasionadamente mientras empezaba a sacar mi camisa y suspiraba. Caminamos sin dejar de besarnos hasta su cama y entonces la recosté suavemente y me posé sobre ella tratando de no aplastarla. Saqué su vestido por el cierre trasero y lo despojé de su cuerpo de un tirón, su cuerpo era perfecto, saqué su sujetador mientras ella sin esperar sacó mi camisa de mangas largas. Quise atrapar sus senos pero ella se sentó sobre mí obligándome a quedar debajo de su cuerpo.

Inmediatamente la excitación de sentir nuestros sexos nos hizo; a ella gemir y a mí gruñir de puro placer. Esa mujer me mataría si seguía así. Me miró fijamente con lujuria, pasión y amor. Delineó con su dedo índice mi pecho haciéndome estremecer ante su contacto, se agachó para besar mi tórax bajando así hasta mi abdomen aumentando mi placer, gruñía roncamente con cada beso que ella repartía en esa parte de mi cuerpo.

Llegó hasta el filo de mi bóxer y mi pantalón desabrochándolo, se levantó un poco y lo sacó de un tirón, miró mi miembro y se sonrojó. Sonreí ante su reacción. Gimió excitándome aún más, hasta dónde me hacía llegar a esa mujer. La imagen que tenía de sus senos descubiertos me llevaba al límite enderezando y hasta agrandando mi entrepierna. Fue entonces cuando se le ocurrió la magnífica idea de seguirme torturando, sentí claramente a pesar de las telas, que las bragas de Kagome estaban mojadas y esa parte estaba caliente, lo que me encendía aún más. Retrocedió su cuerpo colocando sus perfectos y descubiertos senos sobre mi excitado miembro, masajeó unos segundos esa parte haciéndome gruñir a alta voz, mientras sentía empezar a convulsionar nuestros cuerpos.

—Por favor Kagome, —le pedí con la voz ronca y entrecortada— deja de torturarme así o no tendré compasión de ti. —Le advertí de la misma manera.

Ella solo me miró con pasión mordiéndose el labio inferior, siguió masajeando mientras gemía y jadeaba unos segundos más hasta que fue arrastrándose de la misma manera besando mi abdomen hasta llegar a la punta de mi cuello. Avanzó unos milímetros más y atrapó mis labios, en ese momento comenzaría mi venganza.

Me apoderé de su cuerpo mientras besaba su cuello, mordiéndola suavemente y besándola. Llegué hasta sus preciados senos succionándolos mientras que el otro era atendido por mi mano derecha que lo masajeaba haciéndola arquear y gemir de placer puro, cambié la posición y esta vez succioné su otro seno. Era igual o mejor que en mis sueños. Baje llegando a su plano abdomen besándolo sintiendo como se retorcía bajo mi cuerpo, bajé sus bragas observando la tela mojada. No lo aguanté y probé aquella ardiente parte, mientras mi lengua jugaba con su clítoris ella gemía y decía;

—Oh, Inuyasha por favor.

—Te dije que me vengaría Kagome. —Gruñí.

La penetré con la lengua varias veces saboreándola, no podía describir el placer que sentía al oírla gemir mi nombre y agarrarse de las sábanas. Dejé ese ardiente lugar para apoderarme de sus labios y ella los recibió con desesperación. Metió su mano dentro de mi bóxer acariciando mi miembro haciéndome perder el control.

—Déjame devolverte el favor. —Me dijo apretándolo suavemente.

—Kagome…no puedo…más. —Le dije con los ojos cerrados disfrutando su caricia.

Entonces ella sacó mi bóxer de un tirón dejándome totalmente desnudo.

—Inuyasha te amo. —Me dijo besándome como aprobación.

En ese momento sentí mi corazón latir con fuerza de alegría, ¿me había dicho que me amaba?

Me puse entre sus piernas y al momento que la penetré ella gritó mi nombre. —Repito— mejor que en mis sueños. La agarré por los muslos fuertemente mientras el vaivén de placer empezaba, entraba y salía de ella como un salvaje sintiendo el placer devorarme. Ella se aferró a mi cuerpo arqueándose.

—Oh, Inuyasha más, dame más. —Repetía casi gritando— por favor, hazme el amor, mátame de placer. ¡Soy tuya! —Gritó.

—Sí, Kagome mía. —Le dije embistiéndola una vez más—, eres mía y de nadie más.

Las embestidas se tornaron más fuertes y placenteras igual que los gritos. No podía describir el placer y la satisfacción que sentía al oírla gritar mi nombre pidiéndome más.

—Más Inuyasha, por favor, más no pares.

—No lo hare Kagome. —Gruñí.

—Más, más no pares. ¡No pares por favor! —Gritó— Sigue, sigue —repitió— sigue Inuyasha, por favor sigue y no pares ¡más! —Gritó al momento que yo dejaba mi semilla en ella— ¡Te amo Inuyasha! —Gritó besándome mientras mordía mi labio por el placer sentido—. Ha sido el mejor orgasmo de mi vida. —Me confesó abrazándome—.Te amo.

—Yo también te amo Kagome, eres mi mujer —le dije colocándome su lado mientras desdoblaba una sábana y nos arropábamos entrelazando nuestras piernas— gracias por darme el mejor orgasmo de mi vida. Gracias por dejarme hacerte el amor y gracias por cumplir mis sueños
".
 
 De hermanas a enemigas ¿y él?

"Sentí sus labios recorrerme con pasión, estaba en la gloria aunque el nombre "Kagome" no me dejaba disfrutar de eso por completo. Estaba bastante mareada y empecé a sentir mi corazón latir con fuerza no precisamente por la excitación del momento sino porque; Inuyasha estaba a punto de hacerme el amor.
Y yo me había enamorado de él como idiota, sí era algo que ya no podía ocultar. Y me dolía que él no me amara, de eso estaba segura.
Inuyasha amaba a…Kagome. Sí ella, aquella mujer que me había herido hacía años y que ahora también estaba tras el hombre que había robado mi corazón, nuevamente me sentía sola y engañada. Pero esta vez con fuerzas y el corazón preparado a saber de qué era capaz la víbora de Kagome.
Seguí disfrutando de sus caricias y besos los cuales repartía en mi cuello y empezaba a sacarme la ropa arrancando suspiros de puro placer.
Tan pronto yo te vi
no pude descubrir.
El amor a primera vista no funcionó en mi
después de amarte comprendí.
Recordé el momento en que lo conocí; claro sin querer aceptarlo en ese momento mi corazón se aceleró al ver sus ojos y su belleza. Luego de eso vino mi venganza en la que me auto convencí que solo sería un gusto pasajero pero al parecer se había convertido en el hombre que amaba.
Cuando me di cuenta de que lo amaba, osea en esos momentos. Creí en el amor a primera vista aunque siempre creí que eran patrañas de la ilusa gente enamorada, pero aunque no haya funcionado en mí la primera vez, eso no significaba que con él no lo haría.
Que no estaría tan mal
probar tu otra mitad.
Realmente cuando lo conocí quise probar sus labios desesperadamente.
Aunque él amara a otra yo lo amaba a él y eso era lo que importaba.
No me importó si arruinaríamos nuestra amistad
no me importó y ya qué más da.
Al darme cuenta de la realidad me dolió tanto que casi se me escapó una lágrima. Decidí levantarme un poco para terminar eso, no podía hacer el amor con un hombre que no me amaba, ya me había pasado con Bankotsu, no una vez más. Además él estaría pensando en Kagome y nosotros éramos amigos. Aunque realmente haber sido amigos y arruinar nuestra amistad no me importaba.
—Lo lamento pero no puedo Inuyasha. —Le dije algo dolido separándome conteniendo las ganas de llorar.
—Pero tú lo quieres Kikyou. —Me dijo con voz ronca mientras me volvía a besar el cuello, realmente él no buscaba mis labios sino mi cuello u otra parte de mi cuerpo. Eso me dolía ya que cuando un hombre busca los labios de una mujer es porque su unión es más de alma y de corazón, con amor que de cuerpo y pura lujuria y pasión de una noche—. Además. —Agregó— no me puedes dejar así. —Volvió a besar mi cuello mientras me aplastaba haciéndome saber que estaba excitado y me arrancó un gran suspiro.
Éramos tan buenos amigos hasta hoy
que yo probé tu desempeño en el amor
Todavía recordaba las veces en la que él me contaba sus cosas y me confiaba sus secretos más íntimos. Me contaba que se estaba enamorando de alguien que yo perfectamente sabía quién era.
me aproveché de que habíamos tomado tanto
te fuiste dejando y te agarré
.
La verdad, sí había aprovechado un poco el calor del brandi y que estábamos solos y como él se fue dejando mis sentidos se nublaron y ahora estaba ahí. Sacándome la ropa mientras gruñía sobre mi piel.
A pesar de saber que estaba todo mal
lo continuamos hasta juntos terminar.
Cuando caímos en lo que estaba pasando
te seguí besando y fue.
Lo sabía eso estaba mal, Inuyasha no me amaba pero esque yo sí y ese amor no correspondido me obligaba a acceder.
El tiempo que pasó
resultó aún mejor.
Nos conocíamos de antes y sabíamos
lo que queríamos los dos.
También sabía que el tiempo que había pasado entre nosotros como amigos me había hecho entender que me había enamorado de él. Recordaba muy bien que él también me miraba con lujuria cuando nos conocimos bien aquel día que lo quería usar para mi venganza contra Kagome;
"–Hola, compañero. –Le dije con voz sensual.
–Hola, tú debes ser la señorita Kikyou Tanaca ¿verdad?
Reí un poco.
–Sí, afirmativo, pero solo llámame Kikyou a secas.
–Está bien Kikyou, mucho gusto, soy Inuyasha Taisho, pero llámame Inuyasha, también a secas. –Me dijo mientras se paraba y tomaba mi mano para plantar un caballeroso beso en ella, él también usó una voz sensual.
–Mucho gusto Inuyasha, espero que nos llevemos bien.
–Yo también lo espero. –Me dijo con aquella sensual y varonil voz que lo caracterizaba.
–Pero que pena, que no podamos vernos y conversar seguido. –Le dije fingiendo una cara de tristeza.
–Eso se arregla Kikyou. –Expresó mientras salíamos del aula en dirección a mi casillero que estaba alado de la puerta.
–A ¿qué te refieres Inuyasha? –Pregunté simulando asombro, a lo que él solo sonrió pícaro.
–Eres una muchacha muy hermosa Kikyou. –Me dijo seductor mientras se acercaba a mí, acorralándome en mi casillero.
– ¿A sí?, ¿lo dices enserio? –Pregunté igual siguiéndole el juego.
–Si –Respondió en el mismo tono acercándose un poco más a mí."
Entonces el amor
nos tiene de rehén
Seré tu eterna enamorada y te aseguro que
todas las noches te amaré.
Si yo me pudiera casar con él sería su amante, su amiga, su compañera, su confidente, su esposa, su pasajera, fuera todo. Pero la verdad a la única que el amor tenía de rehén era a mí…
Solo tú
no necesito más.
te adoraría lo que dure la eternidad
debes ser perfecta para
perfecto para
Solo era él, sí realmente no necesitaba más, porque simplemente él era perfecto. Inuyasha era perfecto para mí.
Al momento en que Inuyasha entraba en mí grité su nombre, pero él solo gruñó.
Empecé a mover mis caderas mientras clavaba mis uñas suspirando, cubrí sus caderas con mis piernas obligándolo a que se adentrara más.
—Inuyasha, Inuyasha. —Suspiraba al momento que él me embestía salvajemente, casi me partiría en dos—, Más. —Le pedí mientras solo gruñía. Me tomó salvajemente unos segundos más hasta hacerme llegar al orgasmo. Fue espeluznantemente placentero haciéndome gritar nuevamente. Por un momento había sentido que los orgasmos que me había mi antiguo amor habían sido un 10% más placenteros, pero no le puse atención—. Inuyasha te amo. —Le confesé totalmente sincera pero obviamente sobria jamás me habría atrevido a decirle eso.
—Gracias Kikyou. —Fue lo último que me dijo antes de quedarse dormido."
 
 __________________________

"—Pero qué le pasa, cálmese respéteme. —Forcejeé un poco tratando de salir de su agarre pero fue imposible, yo lo amaba y no podía negar que me gustaba estar así con él. Además estaba nerviosa yo aún…
—No, no me voy a calmar y esto lo hago con todo el respeto. —Se acercó a mí dándome un apasionado beso al que yo me resistí estaba nerviosa.
En mi corazón hay historias de mi vida,
y no pasa ningún día,
que no esconda las heridas.
Poco a poco he intentado olvidarlo,
he tratado y no he logrado,
pero sigo esperando; el amor,
y de pronto tú apareces,
enredándote en mi mente,
será realidad o quizá una ilusión.
—Déjeme, usted está muy borracho Inuyasha, está loco. —Le dije sin separarme de su agarre.
—Sí pero estoy loco por ti, por mi princesa. —Se acercó a mis labios y los atrapó nuevamente. Sus manos recorrieron mi cuerpo por encima de la toalla excitándome, pero esque tenía miedo. Empecé a forcejear hasta cachetearlo—. Ya se lo dije, por cada cachetada; le doy un beso. —Me besó nuevamente y esta vez lo aruñe fuertemente con mi uña del dedo índice de la mano derecha. Me aparte de él. Me miró sorprendido mientras se tocaba la mejilla, tenía una pisca de sangre.
—Inuyasha. —Susurré acercándome a él asustada llorando— perdón. —Fue lo último que dije antes de besarle aquella delicada parte.
Corazón apasionado,
que revive entre tus brazos,
con tus besos tus caricias,
tu amor y tu sonrisa.
Corazón apasionado,
que me guía cada día,
que contiene el latido,
tu amor y mi destino,
tú supiste conquistarlo,
y yo siempre seré toda para ti.
Mis besos fueron bajando hasta llegar a su boca, Inuyasha bajó por mi cuello arrancándome suspiros. Fue dejando un camino de besos por mi clavícula hasta llagar al nacimiento de mis senos los cuales eran tapados por la toalla. Recorrió con sus manos nuevamente mi cuerpo bajando lentamente la toalla hasta que cayó al suelo. Me sentí algo avergonzada al estar totalmente desnuda, pero a la vez lo deseaba, deseaba con todo mi corazón entregarme a él. Me apegó a su cuerpo atrapando mis labios mientras me conducía a la cama que estaba alado de nosotros. Con sumo cuidado me dejó en ella y se posó sobre mí sin aplastarme demasiado.
Me observó por unos momentos diciendo con la voz ronca mientras se sacaba la camisa y dejaba ver su bien formado torso.
—Kagome, eres simplemente perfecta, me vuelves loco, me encantas.
No pretendas no saber,
que sin ti no puede haber,
el calor que me ha faltado,
he intentado olvidarlo,
he tratado y no he logrado,
pero sigo esperando,
el amor.
Y de pronto tú apareces,
enredándote en mi mente,
será realidad o quizá una ilusión.
Esas palabras simplemente me llenaron, ¿le encantaba?, ¿le volvía loco? Me sonrojé furiosamente y lo besé. Saqué su pantalón lentamente. Era una total inexperta. Admito que en ese momento me asusté un poco al ver el tamaño de excitado miembro, el cual sobo contra mi mojada y caliente intimidad haciéndome gemir inmediatamente.
Con mi ayuda su bóxer quedó atrás y ahora sí llegaba el momento decisivo. Estaba súper nerviosa.
—Inuyasha yo…soy virgen. —Confesé totalmente avergonzada y desesperanzada. Claro al tener tantas mujeres de gran experiencia, Kikyou por ejemplo que sí seguramente lo habría hecho sentir hombre, ahora se venía a meter con una niñita que aparte era virgen. Si me dejaba allí, juraría que lo entendería.
—Mejor Kagome, no puedo creerlo, eso significa que soy tu primer hombre, eres mía, solo mía. —Me dijo besándome para mi sorpresa, creí que me dejaría por ese hecho pero la verdad es que no, me estaba besando y en ese momento penetrando tan suavemente que no sentí cuando estaba rompiendo aquella fina barrera— siempre he deseado tenerte Kagome, siempre he deseado hacerte el amor, no sabes cuantas veces te he soñado. —Me confesó al momento que una lágrima rodaba por mi mejilla. Dos razones, la primera porque; me estaba confesando aquello tan hermoso y la segunda porque; me estaba penetrando y eso a causa de ser mi primera vez, traía dolor.
Clavé mis uñas en su espalda conteniendo el grito que amenazaba por salir, él entró y salió de mi suavemente hasta que el dolor cesó convirtiéndose en placer.
—Inuyasha. —Dije moviendo mis caderas en señal de que había cesado el dolor. Volvió a embestirme suavemente—. Inuyasha mi amado Inuyasha. —Repetí acariciándolo.
—Kagome mi princesa, mi querida princesa. —Me dijo tiernamente saliendo una vez más de mí, lo hizo una vez más hasta que susurró—. Kagome, ya no puedo más. —Fue lo último que me dijo antes de empezar a gruñir y a gemir igual que yo mientras me envestía más fuerte cada vez arrancándome suspiros, gemidos y hasta gritos.
— ¡Inuyasha! —Gritaba al momento en que me poseía y lamía mi cuello— por favor. —Pedí besándolo nuevamente sintiendo contracciones en mi vientre.
—Kagome. —Gruñó con la voz ronca envistiéndome una vez más mientras que él dejaba su semilla y un placentero orgasmo se adueñaba de mí haciéndome gritar.
— ¡Inuyasha te amo!
El lamió mi cuello y lo mordió un poco mientras lo chupaba, dejándome un certero moretón que se notaría por semanas.
—Yo igual Kagome. —Me dijo rendido embistiéndome una vez más. Salió de mí lentamente y se quedó dormido mientras posaba una mano en mis caderas.
Corazón apasionado,
que revive entre tus brazos,
con tus besos tus caricias,
tu amor y tu sonrisa.
Corazón apasionado,
que me guía cada día,
que contiene el latido,
tu amor y mi destino,
tú supiste conquistarlo,
y yo siempre seré toda para ti."

 Y, bueno mis amores espero les haya gustado este set y pues critíquenme ._. lo aceptaré.
Es mi épca de badficker, recuerden...
Nos leemos :D

3 comentarios: